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ITV para motos: Pásala a la primera

La ITV es un examen técnico que tiene su lado positivo: salvo que tengas cierta experiencia mecánica o un ”amiguete” que te compruebe la moto cada poco, fallos que si afectan a tu seguridad como el estado de rodamientos, suspensiones, frenos, pérdidas de aceite y demás pueden pasar desapercibidos para el que todos los días se sube en la moto. Es el efecto ”es que mi moto es así”, que es lo que se suele decir cuando te dicen lo que falla. No; no es así. Tú te has acostumbrado a que vaya así y no te darás cuenta hasta que no te lo dice otro, lo reparas y notas la diferencia.

Hoy día además ya no es el lío que hace unos años suponía: la liberación del sector ha hecho que salgan estaciones ITV ”como las setas”, lo que hace que ya no haya colas de horas de espera hasta que te toque el turno. Si antes has mirado las cuatro cosas básicas, si te has asegurado en el tiempo que has tenido la moto de no hacer modificaciones no homologadas (o de hacerlas de forma que puedas volver a la serie) y tu moto va bien ”de verdad”, no habrá problemas: aprobareis y te habrás asegurado que tu moto está bien.

 

La documentación de tu moto consta de permiso de circulación y ficha técnica. Básico en esta comprobación es que números de chasis y matrícula coincidan entre ellas y con el chasis y placa de la moto. No, no es obvio que es así: no serás el primero que se pega el susto en la ITV y descubre que lleva una documentación que no corresponde con el número de chasis o que el concesionario que puso la placa se equivocó en su día y llevas la de otro.

También es importante saber donde está en la moto el número de chasis grabado: muchas llevan una placa de identificación y homologación, pero no es el ”chachi” ; el legalmente importante es el que va troquelado y es el que te van a mirar. Suele ir en la pipa de la dirección, pero no siempre es así. En algunos scooters va realmente escondido y no creas que todos los inspectores de todas las ITV se saben la localización de este número en todos los modelos de motos y scooters. Por tanto, para ahorrar tiempo, mira en tu libro de usuario dónde se localiza el número de chasis y, si ves que el inspector no lo tiene claro, díselo.

El seguro es otro tema importante. En algunas comunidades autónomas (Castilla la Mancha, por ejemplo), se exige que el vehículo a revisar tenga seguro en vigor. Pregunta si en tu comunidad es así y lleva junto con la documentación el justificante, recibo o certificado de la compañía donde conste la matrícula de la moto. Si te lo exigen y no lo llevas, te tendrás que ir sin pasar la revisión.

Permiso de circulación y ficha técnica, lo primero a revisar.

Los Neumáticos, lógicamente, no pueden estar gastadas. Si llevas una rueda lisa, ya estás ”suspendido”. Pero también miran que las medidas sean las correspondientes a tu modelo. Estas medidas figuran también en la ficha técnica y deben ser la que lleves. En algunos casos, algunas motos están homologadas con varias medidas de rueda, y por tanto, tienes cierto abanico de medidas a elegir, pero no es lo normal.

Ojo con las motos de enduro: las ruedas de cross suelen ser más baratas y tienen mejor agarre, por lo que muchos acabamos empleándolas, en vez de las homologadas de enduro. No pasarás con esos neumáticos. También es importante respetar índices de velocidad y carga del neumático y comprobar que no están en mal estado, con desgarros, rajas en los flancos o, simplemente, muy cristalizadas. También en estos casos te pueden ”tirar”.

En algunos casos de motos muy antiguas o un tanto especiales puedes tener problemas para conseguir neumáticos de la medida homologada. Puedes montar ”equivalentes” y para saber cuales son lo mejor es preguntar a tu ”neumatiquero” habitual o en la propia estación ITV antes de montarlas. Así, evitarás problemas.

Las motos modernas deben llevar dos espejos. Si ya tiene unos años, puedes pasar con uno sólo, igual que los ciclomotores. Estos deben ser o los de serie u homologados. Si los vas a cambiar, pide unos que estén homologados; el sello de homologación debe figurar en el propio espejo, pero por si las moscas guarda la caja en el que venían, si ahí figura también la homologación.

Unos neumáticos muy chulos, pero a lo mejor no están homologados para tu moto.

Con las luces simplemente comprueba que funcionan. Tienes que tener posición, corta y larga. Es importante tener la altura de faros correcta: en cortas, con la moto puesta entre 5 y 10 metros de distancia de un coche, tiene que iluminar su placa de matrícula, ni muy por encima ni muy por debajo. No es difícil (normalmente, por que en todo hay excepciones) regularlas bien, con ayuda del manual de usuario.

El claxon debe funcionar bien: si es el de serie no hay problema, si no está roto. Si suena poco, no pasará. Con los intermitentes, al igual que pasaba con los espejos, cuidado con las homologaciones: hay algunos ”muy chulos” que una vez puestos ves que en la caja te pone el famoso ”not for road use” : son unos cachondos, algunos fabricantes. También tienen que tener una cadencia determinada: no hace falta cronómetro para comprobar; si van mucho más rápido de lo normal o mucho más despacio, tienes un problema. Si has cambiado los de bombilla normal por unos de leds, es normal: tienes que poner un condensador intercalado para que recuperen la velocidad que deben tener.

Y no te olvides (por que es el despiste típico) que la luz que ilumina la matrícula tiene que funcionar y si has cambiado el porta matrículas, asegúrate de que la inclinación entra dentro de lo normal, que tienes esa luz trasera bien puesta y el catadióptrico reflectante: es obligatorio siempre.

Revisa la altura del faro. Si no tienes esta máquina, un coche te puede servir.

Es uno de los puntos delicados para muchos de nosotros: cambiar escapes por estética, prestaciones, moda y demás está a la orden del día, además de que cambiar el silenciador original de una moto moderna es cualquier cosa menos barato, en la mayoría de los casos. Si llevas uno no original, comprueba el sello de homologación.

Debe ir grabado en el propio escape y normalmente suelen venir con un certificado de homologación. Guárdalo con la ”docu” de la moto. También comprobarán los ruidos que emite y en muchas motos (enduros, ciclomotores de marchas, motores de 2T) sus escapes van con una fibra especial por dentro que absorbe el ruido. Si esta está muy quemada ya, no funciona como debe. Cambia esa fibra y solucionarás el problema.

Si cambias el silencioso de escape, que sea homologado.

Manillar, mandos y demás elementos sujetos al chasis tienen que estar bien apretados y en su posición normal. Manetas, piñas y demás y tienen que funcionar bien. Te comprobarán que las suspensiones actúen bien y, como con el motor, que no hay fugas de aceite, que en este caso indican retenes de horquilla rotos o amortiguadores traseros reventados. Rodamientos de dirección, de ruedas y bieletas de suspensión trasera no pueden tener holguras o atascos, aunque lo cierto es que o es una holgura ”muy gorda” o ellos no podrán verla, salvo la de la dirección. Con la cadena de transmisión pasa lo mismo: si va con una tensión normal y la corona no tiene un desgaste de esos que ya va ”saltando”, no pondrán pegas. Pero cuidado, que si empieza a saltar o la cadena va muy destensada si que te pueden ”dar un toque”.

No suele haber problemas en la prueba de frenos: todos sabemos si nuestra moto frena bien o no. Y si es lo segundo, cambia las pastillas o zapatas y comprueba niveles de líquido y tensión del tambor. Si no hay fugas de líquido, o un disco muy alabeado pasarás sin problemas. Por cierto, en algunas ITV es el inspector el que se sube a la moto y pasa él la prueba; en otras no y tienes obligación de hacerlo tú. Si te niegas alegando miedo o que no sabes, te tiran y ya está.

Comprobación del freno trasero en la ITV.

La carrocería también entra en la revisión, como es normal. No puede haber desperfectos graves, no puedes ir sin aletas, o con la mitad del carenado colgando o sujeta con cinta americana. Pero salvo esto, no se suelen meter en mayores disquisiciones, tales como si llevas otra cúpula o has desmontado (y dejado bien) parte del carenado. Pero con la ley en la mano, una cúpula distinta o tintada si puede ser ilegal, por lo que asegúrate que si cambias la cúpula la nueva esté homologada o, como en el caso del escape, guarda la original. Por cierto, procura llevar la moto limpia y presentable: los inspectores son humanos y, aunque intenten ser objetivos, una moto ”con buena pinta” y cuidada tiene más posibilidades de ganarse su “indulgencia” ante un pequeño fallo.
Cuentakilómetros, cuenta-vueltas y demás equipamiento de serie del cuadro debe funcionar (y más el velocímetro). Por supuesto, también los testigos, aunque estos no son fáciles de comprobar para ellos. No hay una prueba especifica para ellos, pero ten en cuenta que el cuenta-vueltas se ve en cuanto la pongan en marcha y cuando comprueben frenos verán si funciona el cuentakilómetros.

Si tu moto es un ciclomotor, ten en cuenta que además van a comprobar la velocidad que alcanza. Por ley, no debería ser más de 45Km/h; por eso vienen limitadas. Y en el momento en que la hayas deslimitado, correrá bastante más que eso. Es útil, si todavía puedes, guardar las piezas que se hayan quitado en esa ”deslimitación”, así podrás volver a montarlas cuando toque ITV, que en los ciclomotores es a los 3 años desde la primera matriculación. Si no tienes esas piezas, te tocará llevarla al taller o “inventar” una forma de limitarla para que no pase de 62Km/h: es el margen legal que hay, para evitar malos entendidos.

El Aventurero

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